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La ‘fogata’ de los 55 mdd desencadenó un infierno

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Monclova, Coah.- Como película que corre a la inversa, en 2005 ya como administrador del fideicomiso de 55 millones de dólares, Napoleón dijo en entrevista a Zócalo Monclova que vivió un hecho sobrenatural; había visto días atrás a su extinto padre Napoleón Gómez Sada cuando de madrugada bajaba las escaleras del edificio de la Secretaría de Gobernación, donde había dialogado con miembros del Gabinete de Vicente Fox.

Clavó su mirada en el techo y aseguraba casi con la mirada perdida; “Vi a don Napoleón y me sonrió como diciéndome buen trabajo, misión cumplida”. Gómez Urrutia fue entrevistado en aquella ocasión en su despacho del vetusto edificio marcado con el número 668 de la calle Doctor Vértiz colonia Narvarte en la Ciudad de México.

Había decidido descender por las escaleras, en lugar del elevador, tal vez por desconfianza a eso de las 4:00 de la madrugada, en compañía del michoacano Juan Linares Montúfar quien era Presidente del Consejo General de Vigilancia y Justicia.

La épica batalla por los 55 millones de dólares sucedió porque cuando Mexicana de Cananea fue privatizada en 1988 hubo una cláusula donde el comprador se comprometía a ceder el 5 por ciento de acciones a los trabajadores, pero Gómez Sada evadió subir al ring con Grupo México y guardó en la bóveda del olvido ese derecho.

Sin embargo, cuando Gómez Urrutia ingresó abruptamente al Sindicato Minero como suplente de su padre Napoleón Gómez Sada, tras la muerte de este el 11 de octubre de 2001, encendió una fogata para dar calor al derecho de indemnización de 55 millones de dólares equivalente al 5 por ciento de acciones.

Los tribunales se convirtieron en una zona de guerra con fuego cruzado de alegatos y exposiciones de leyes entre abogados de Grupo México y sus similares del Sindicato Nacional de Mineros. Al final, el juzgador de la causa dio un martillazo sobre su escritorio y sentenció en 2005 a pagar a German Larrea Mota Velasco, principal accionista del corporativo.

Dicen que el multimillonario que robusteció su fortuna al amparo del salinismo al regalarle la riqueza del subsuelo mexicano se retorcía como poseído, y a partir de ahí confeccionó la venganza para introducir a Gómez Urrutia a un laberinto sin salida con el respaldo del senil Vicente Fox.

La historia condujo a ríos de tinta con 11 órdenes de aprehensión las cuales en agosto de 2014 la última fue eliminada por la justicia federal mexicana, pero dicen que Gómez Urrutia teme haya sido un señuelo y le echen el guante con alguna orden de captura sacada de la manga,
Líderes sindicales antagónicos a Napoleón Gómez Urrutia afirman literal, que sería necesario exorcizarlo para ahuyentarlo de Coahuila porque fabricaría torbellinos que sacudirían la estabilidad y supervivencia de fuentes de empleo con huelgas, paros, bloqueos, o boicot a proveedores.

Oiga usted, dice Ismael Leija Escalante, líder nacional del Sindicato Minero Democrático; “podemos ver totalmente devastadas las comunidades de Sombrerete, Zacatecas; Taxco, Guerrero; y Cananea, Sonora donde la pobreza y escasez de circulante se estacionó para siempre tras las huelgas estalladas por Gómez Urrutia el 30 de julio de 2017, las cuales aún siguen”.

Partidarios de Gómez Urrutia opinan lo contrario, y establecen que se trata de mantener un justo equilibrio en las relaciones obrero patronales con salarios justos y respeto a las conquistas sindicales plasmadas en los contratos colectivos de trabajo.

Tan así, que Manuel Prince Durón, delegado de Gómez Urrutia en Monclova-Frontera, asegura que llevan a cabo en sigilo intensa actividad en algunas empresas para que a través de cédulas de afiliación, los trabajadores acepten que el Sindicato Nacional de Mineros demanda a la CTM y otros sindicatos “blanco” la celebración de recuentos para disputarle los contratos colectivos de trabajo.

Al igual que la ciudadanía mexicana que el pasado 1 de julio expresó su hartazgo al PRI lo que provocó una victoria aplastante de Morena, del mismo modo Prince Durón, dice que hay también un fastidio de la clase trabajadora contra sindicatos cetemistas que lo único que hacen es arrebatarles el dinero a cambio de nada.

Con pase de abordar en mano, listo para retornar a México proveniente de Vancouver, Canadá, Napoleón Gómez Urrutia tiene un estigma o tatuaje entre el empresariado del sector minero, metalúrgico y siderúrgico. Acciones de conflictos laborales que evaporizan las fuentes de empleo.

Masajeando la nostalgia, hay antecedentes en Monclova; el 16 de enero de 2008 directivos de las Secciones 147 y 288 encabezados por los entonces secretarios generales Juan Antonio Vaquera Mendoza y Tomás Hernández Castillo, respectivamente, intentaron paralizar ambas siderúrgicas de Altos Hornos de México al recibir señales desde Vértiz 668.

Esa lumbrita se convirtió luego en devastador incendio que no dejó ninguna huella de relación laboral entre los inquilinos de Vértiz 668 y Altos Hornos de México, ese fue el inicio del fin, y la construcción de un muro invisible.

El 16 de enero de ese año, Gómez Urrutia se impulsó hacia atrás para agarrar vuelo y retomó el proyecto enviando señales desde Canadá para que AHMSA dejara de vomitar acero, y fue así como poco más de mil 500 trabajadores suspendieron labores en punto de las 6:00 horas durante el primer turno, en las Siderúrgicas Uno y Dos.

Hay quienes opinan que Andrés Manuel López Obrador será su domador con dosis de llamado a la cordura y no acciones extremas. El tabasqueño lo jaló para sacarlo del abismo negro donde parecía que viviría el resto de su vida. Hay quienes dicen que Alberto Anaya, cacique y líder perpetuo del Partido del Trabajo recomendó a Napoleón con el ahora Presidente electo.

En varias ocasiones, Andrés Manuel dijo: “no lo conozco”, cuando los periodistas le preguntaban por qué respaldaba la postulación de Gómez Urrutia a una butaca en la Cámara Alta por la vía plurinominal, pero respondía que era un perseguido político a partir de 2006.

En el marco de la revisión del tabulador de la Sección 288 en mayo de ese convulsionado 2008, casi terminaba el mes y no había solución. Escenario tenso, y los trabajadores tomaron el recinto, organizaron asamblea y helicópteros de la Policía de Coahuila sobrevolaba el área.

De pronto, los trabajadores sindicalizados de AHMSA almorzaron con la noticia de que la empresa le había entregado al sindicato de Napoleón Gómez Urrutia 1 millón de dólares para prorratearlos como ayuda social a los trabajadores, pero el dinero no llegó a sus manos.

Denuncias penales pero la justicia exoneró a los dirigentes sindicales.

Gómez Urrutia en el año 2008 inició en Coahuila la pérdida de membresía de 15 mil mineros y siderúrgicos de AHMSA adheridos a las secciones 27, 71, 205, 303, 239, 259, 147, 288, 293 y 265 pero únicamente en los hechos porque en lo jurídico seguía siendo el titular en ese entonces.

Entonces empezó a recrudecerse la “guerra fría” entre partidarios y rivales del polémico economista quien desde el año 2000 se convirtió en otro huésped más de la vieja casona de Vértiz 668.

La semana anterior, Ismael Leija Escalante y otros dirigentes del Sindicato Minero Democrático sustentaron rueda de prensa en la sede de la Sección 288 donde retomaron el proyecto de cavar zanjas de protección contra probables intentos de Gómez Urrutia de seducir a los mineros y siderúrgicos de Coahuila.

La débil luz de una velita mantiene viva la esperanza de Leija Escalante de derretir la influencia de Gómez Urrutia; que los ministros de la Suprema Corte de Justicia invaliden su elección como senador plurinominal porque no tiene seis meses de residencia en el país, y además posee la ciudadanía canadiense.

De ser así, de nada serviría porque con certeza de que si Gómez Urrutia retorna a México después del 1 de diciembre una vez que López Obrador ya luzca la Banda Presidencial en el mero centro del pecho, obviamente habrá garantías de que pisará suelo nacional sin ninguna dificultad, y de haber alguna orden de aprehensión por supuesto que no será cumplimentada.

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