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En busca del tesoro del Cerro La Gloria

1897
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Monclova, Coah.- Cierto dA�a de 1920, entraron a la Presidencia de Monclova dos singulares personajes que denotaban alta alcurnia y solicitaron audiencia con el Alcalde para mostrarle unos permisos.
Fueron atendidos por Don Herculano GarcA�a, que estaba al frente en ausencia del profesor Federico de Luna, a quienes entregaron los oficios expedidos por la SecretarA�a de Hacienda y el gobernador del Estado de Coahuila, Gustavo Espinoza Mireles.

En los documentos se ordenaba otorgarles todas las facilidades posibles para la labor que llevarA�an a cabo en el majestuoso Cerro de La Gloria, al oriente de la ciudad.

Aquellos caballeros procedA�an de Barcelona, EspaA�a: Uno era Ingeniero, de 32 aA�os de edad (se desconoce su nombre) y el otro se apellidaba Navarro, de aproximadamente 52 aA�os.

Tras explicar los pormenores, el Ayuntamiento les asignA? un guA�a de nombre Eligio PA�rez, que conocA�a al revA�s y al derecho los intrincados caA�ones y mesetas.

Se abastecieron de vA�veres y lo necesario para sobrevivir en el monte, emprendiendo el camino a lomo de caballo, seguidos de seis peones y un cocinero.

Al llegar a un punto que se conoce como a�?La Cueva de los Antiguosa�?, el ingeniero ensamblA? su teodolito mientras que el seA�or Navarro sacaba un tubo largo de hojalata, del cual sustrajo un extraA�o mapa o croquis que A�ste protegA�a.

El par de catalanes tuvieron quA� exponer sus vidas al cruzar el ocA�ano, eran tiempos difA�ciles en Europa, pues apenas dos aA�os antes habA�a culminado la Primera Guerra Mundial.

Sin embargo, todo el largo trayecto para llegar a AmA�rica e internarse en las provincias mexicanas tenA�a un solo objetivo que hasta la fecha muchos han intentado: A?Encontrar el fabuloso tesoro de Monte Viejo, escondido por SA?nchez Navarro!

LA BRUTAL Y PERENNE LEYENDA

Cuando la guerra de Independencia estallA? en 1810, los ricos espaA�oles, dueA�os de enormes latifundios (explotaciA?n de tierras de grandes dimensiones y de un solo dueA�o) se alarmaron al enterarse que el movimiento insurgente prosperaba con el paso de los meses.

Al principio se mantenA�an escA�pticos, sin embargo cuando a�?abrieron los ojosa�? fue tarde para sacar sus riquezas y evitar que cayeran en poder de los rebeldes.

Narra el historiador monclovense Lucas MartA�nez SA?nchez, que muchos desesperadamente cargaron con sus bienes rumbo a los puertos marA�timos mA?s cercanos, o a los Estados Unidos, pero a otros como el Cura JosA� Miguel SA?nchez Navarro, les fue imposible.

SA?nchez Navarro empleA? una docena de tiros de mulas y a peones que las guiaran con rumbo al cerro, por el arroyo de Monte Viejo. Presuntamente los llevA? hasta una de sus minas y vaciaron la carga en aquel pozo. Las barras de oro y plata se acumulaban en el fondo rA?pidamente.

Al cumplirse dos semanas culminaron los agotantes acarreos y en punto de las 11 de la noche ocurrirA�a una tragedia: Los trabajadores y las mulas fueron asesinados y sus cadA?veres se utilizarA�an para ayudar a tapar el escondite del tesoro.

Existe ademA?s una leyenda estrechamente ligada a este tesoro y es aquella en la cual el primer rayo del sol en SA?bado de Gloria, que pegue en el vitral oriente de la Iglesia de Santiago ApA?stol reflejarA�a el sitio exacto donde abunda la riqueza.

Don Gonzalo CA?rdova, quien conoce acerca de la mA�stica que rodea a a�?Las relacionesa�? (como se le nombra en el argot gambusino a la bA?squeda de tesoros ocultos) relata que la creencia atribuye a que el Jueves Santo o principalmente el SA?bado, los tesoros quedan al descubierto.

Pero, estA?n destinados para algunas personas en especial, no todos los podrA�an ver. No se debe tener envidia, ni hacer planes con el tesoro que se vaya a buscar, pues se corre el riesgo que se convierta en material sin valor alguno.

zoloft for sale, dapoxetine without prescription. A MA?S DE UN SIGLO LLEGA EL DESCENDIENTE

Tras analizar el mapa, aquel ingeniero informA? a Navarro que los puntos a los que hacA�a referencia estaban plenamente localizados y primero Dios darA�an con la mina de su bisabuelo.

Durante una plA?tica mientras cenaban en el campamento, el jefe de la expediciA?n narrA? que su ancestro recibA�a cada mes cantidades enormes en barras de oro y plata procedentes de diferentes estados norteA�os del paA�s, ya que era dueA�o de varias minas.

AdemA?s le comentA? a Don Herculano GarcA�a, que de hallar el tesoro tambiA�n recibirA�a una buena tajada que lo convertirA�a en una persona rica.

A la maA�ana siguiente el seA�or Navarro describiA? que el lugar a�?se trataba de un boquete cubierto por piedras de monte, estA? reforzado por un marco de piedra para evitar el derrumbe; la piedra se acumulA? para disimular la entrada y asA� borrar todo rastro y vestigioa�?.

Buscaron en relices y mesetas. Tras llegar al lugar conocido como a�?El Puertecitoa�? (algunos lo llaman a�?El Puentecitoa�?) al bajar encontraron un derrumbe de piedras. El agua se terminA? y mandaron a dos peones al campamento que estaba a 5 kilA?metros de distancia para rellenar (se instalaron tres tiendas de campaA�a).

Sin embargo, al seguir la bA?squeda, excavaron cerca del arroyo de Monte Viejo, sin hallar nada y se llegA? el octavo dA�a de expediciA?n; desilusionado en punto de las cinco de la tarde, el espaA�ol ordenA? retirarse a Monclova llegando a la media noche.

Sumamente enojado hizo su equipaje y regresA? a Saltillo, de ahA� a Veracruz para embarcarse a su tierra natal. Pero a pesar de pedirlo, se negA? a darle a Don Herculano el mapa.

LOS TRES AVENTUREROS

Quienes estuvieron tambiA�n cerca de encontrar el tesoro fueron los hermanos Alberto y TomA?s IsaA�, asA� como su amigo Francisco Alvarado, que iniciaron la bA?squeda durante la primavera de 1933.

Se adentraron en el mA�tico arroyo aprovechando la tarde del Jueves Santo y quiso el destino que dieran con una covacha la cual despejaron encontrando un pozo.

Se turnaban para escarbar y descansaban abajo de unos a�?zapotesa�?, ademA?s portaban mezcal, pues el clima aA?n era fresco.

Cuenta don Gonzalo que al tercer dA�a, TomA?s relevA? a su hermano y cuando hundiA? con fuerza la barra, A�sta se fue completa y saliA? un fuerte silbido de aire desplomA?ndose el gambusino.

Sus compaA�eros le prestaron los auxilios mientras un frA�o les recorrA�a el espinazo. Al volver en sA�, TomA?s pidiA? que se fueran a Monclova, tenA�a miedo, pues el olor que saliA? era parecido a una tumba.

A sabiendas de ese episodio y que los aventureros jamA?s regresaron al lugar, en noviembre de 1943, Herculano GarcA�a (Ex presidente Municipal de 1927 a 1928), convenciA? a Alberto IsaA� de buscar la mina perdida, pesquisa que no rindiA? los frutos esperados.

AdemA?s parecA�a que el terreno habA�a cambiado incluso al caminar por el arroyo; tuvieron que regresar ante el enfado del avaricioso ex edil.

El 22 de septiembre de 1951, aferrado, Herculano organizA? otra expediciA?n en la cual participaron Ricardo RodrA�guez, AristA?teles Garza, Luis SaldA�var, Manuel Facundo, Vicente LA?pez Maza, RaA?l Jasso Mireles, Adolfo Calderon, Homero Garza y Mauricio Valdez. Pero fue un total fracaso pues mA?s bien fue de diversiA?n, nadie tomaba en serio la leyenda.

LA BAsSQUEDA SIGUE EN LA ACTUALIDAD

Siguiendo el arroyo de Monte Viejo, al oriente de Monclova y que rodea la empresa a�?Molinos Monaa�? en el libramiento Eliseo Mendoza Berrueto, Don Gonzalo CA?rdova, acompaA�ado de JesA?s HernA?ndez, Mario RodrA�guez y un servidor se internA? en el Cerro de La Gloria.

Luego de pasar unos falsetes que indebidamente prohA�ben el paso a un camino real, se divisA? lo que Don Gonzalo dijo era la Cueva de los Antiguos o lo que quedaba de ella.

AdemA?s que mA?s adelante se divisA? un a�?chorreaderoa�? de piedra a un lado del arroyo, a cinco metros de altura aproximadamente, se hallaban una excavaciA?n donde incluso existA�a herramienta como una barra y varillas tapadas con unas pencas de nopal.

Eso denotaba que en la actualidad siguen algunas personas el afA?n por encontrar la fabulosa fortuna.

Aprovechando el clima agradable seguimos mA?s al Este por el sendero paralelo al afluente y aproximadamente a unos 8 kilA?metros (desde la mancha urbana son 20) de los molinos, se divisA? en unas intrincadas barrancas lo que se supone era a�?El Puentecitoa�?.

En ese punto el arroyo sube hasta donde se ubica los llamados a�?Tres Cincosa�? y tras tres horas de camino en un tramo de tupido follaje finalmente arribamos al deslave o a�?chorreaderosa�? de piedra que en 1920 observA? el descendiente de la ilustre familia.(Los riscos no corresponden a los que hay en el terreno).

El lugar tenA�a rastros de haber sido escarbado, esos parajes estA?n llenos de gambusinos que tienen la esperanza de apropiarse del tesoro. Al menos ya llevaban varios metros de excavaciA?n.

Una costumbre muy arraigada entre los amantes del senderismo y buscadores de tesoro es dejar botellas o botes llenos de agua para otras personas que lleguen a pasar por el lugar, lo cual fue muy comA?n en el trayecto.

La agotadora marcha tuvo como recompensa contemplar los lugares que narra la leyenda y por si fuera poco, en dA�as santos a 84 aA�os de la bA?squeda de los tres aventureros.

Los puntos de referencia existen y tan es asA� que desde el derrumbe de piedra se aprecia el llamado a�?Puentecitoa�? y abajo estA? el arroyo de Monte Viejo.

Cuentan que tras el fracaso de su expediciA?n, el seA�or Navarro, en 1920 dijo desilusionado antes de retornar a Europa: a�?Estas azules montaA�as son muy hermosasa�� A?Pero muy avaras! porque se abstienen de hacernos confidentes de sus secretosa�?.

A?QUIA�N ERA EL PADRE SA?NCHEZ NAVARRO?

JosA� Miguel SA?nchez Navarro naciA? en Saltillo en 1730 y se ordenA? sacerdote en el Colegio de Nuestra SeA�ora de Guadalupe de Zacatecas, sin embargo, de acuerdo al escritor estadounidense, Charles H. Harris, en su libro a�?El Imperio de la Familia SA?nchez Navarroa�? el interA�s real del cura se centraba en los negocios. Junto con su hermano JosA� Gregorio, incursionA? desde 1765 en el comercio y comprA? diversas propiedades aledaA�as a la iglesia. Innovaron en la ganaderA�a y al paso de los aA�os el padrecito formA? un enorme latifundio que le redituaba en demasA�a extendiA�ndose a 7 millones, 347 mil 450 hectA?reas.

AprovechA? la reputaciA?n que le daban sus hA?bitos y convirtiA? a su hermano en terrateniente, ademA?s de comenzar a invertir en predios campiranos. H. Harris en su obra menciona que los ancestros del cura pelearon contra los sarracenos en el siglo XIII y el primero de los miembros de la distinguida familia que llegA? al nuevo mundo fue el capitA?n Juan SA?nchez Navarro, en 1550., JosA� Miguel tenA�a su centro de operaciones en la Hacienda de San Ignacio del Tapado, a 10 leguas (48 kilA?metros) de Monclova.

El fue quien iniciA? la construcciA?n de la Iglesia de Santiago ApA?stol y muriA? el 18 de abril de 1821 a los 91 aA�os. Sus restos fueron depositados en nuestra catedral el dA�a 23 del mismo mes. Brand Viagra without prescription, purchase zithromax.

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