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Allende, el infierno: Los testigos de la masacre

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Saltillo, Coah.- A mediados de marzo de 2011 los Zetas le avisaron a travA�s de un intermediario de la PolicA�a Municipal a��probablemente el propio comandante o director de la corporaciA?na�� al entonces Alcalde de Allende, Sergio Alonso Lozano RodrA�guez, que querA�an reunirse con A�l.

En esa reuniA?n le advirtieron que no se metiera en lo que sucederA�a en los dA�as subsecuentes porque a�?iban a hacer un desmadrea�?. Sometido por sus propios policA�as, el Alcalde panista y su Cabildo no supieron cA?mo oponerse.

Testimonios que obran en los expedientes relacionados con los hechos ocurridos en esos dA�as en Allende, y cuyas declaraciones estA?n registradas dentro de las indagatorias realizadas por la ProcuradurA�a General de Justicia del Estado, dan una idea de lo que sucediA? en este municipio, ubicado a unos 50 kilA?metros de Piedras Negras.

Aunque estos testimonios han sido consignados en diversas investigaciones periodA�sticas y en estudios como el realizado por El Colegio de MA�xico, bajo la coordinaciA?n de Sergio Aguayo, pocos han dado cuenta de la magnitud de estos hechos con claridad, mencionando por nombre y circunstancia el desarrollo de estos sucesos que conmocionaron hasta aA�os despuA�s no sA?lo a MA�xico, sino al mundo entero.

Por primera vez se hacen pA?blicas las declaraciones ministeriales de algunos de los involucrados, asA� como testimonios de campo que dan una idea de lo que se viviA? por esos dA�as en Allende, y cuyas motivaciones a��a pesar del tiempo y de la atenciA?n que generA? el casoa�� aA?n no son claras.

El presente reportaje estA? enfocado en uno de los casos mA?s representativos: el de la familia Garza PA�rez, cuya residencia color melA?n se ubicaba en el cruce de las calles CuauhtA�moc y Morelos, en pleno Centro de este pueblo de 25 mil habitantes.

Lo notorio del caso es que el inmueble se encuentra a menos de 30 metros de la casa de Lozano RodrA�guez, quien segA?n una averiguaciA?n previa, presenciA? desde la banqueta de su casa el allanamiento y la privaciA?n de la libertad de tres de los integrantes de esta familia: VA�ctor Manuel Garza Garza, su esposa Alma Patricia PA�rez Iruegas y el hijo menor del matrimonio, Julio CA�sar Garza PA�rez. Se tratA? de hablar con Lozano RodrA�guez, pero no accediA? a hacer declaraciones.

Esta casa es una de las mA?s documentadas del caso por estar en pleno Centro de la ciudad, y por lo impresionante que resulta, a pesar del transcurso de mA?s de seis aA�os, recorrer su interior, en el cual se ven los grandes boquetes en las paredes pintadas de color melA?n, las columnas de cantera aA?n recostadas en la banqueta y en la cochera.

Se puede observar la lujosa construcciA?n de la vivienda, las habitaciones, los pisos cerA?micos, el enorme jardA�n con asador, muy parecido a las otras casas que fueron destruidas en aquellos dA�as por los Zetas.

La historia de esta casa estA? reflejada en las declaraciones tomadas de diferentes testigos por el Ministerio PA?blico del Estado.

SegA?n el proceso penal 504/2016 por el que se detuvo (y se liberA? posteriormente) al exalcalde Lozano RodrA�guez, el domingo 20 de marzo de 2011, entre las 20:00 y las 21:00 horas, un grupo de sicarios al mando de Fernando RA�os Bustos, a�?El Palaa�?, llegA? en compaA�A�a de varios miembros de los Zetas al domicilio de los Garza PA�rez a bordo de una pick up, derribaron el portA?n de la casa y se introdujeron abriendo fuego con las armas que portaban.

DeclaraciA?n de HA�ctor Reynaldo PA�rez Iruegas, hermano de Alma Patricia, la esposa de VA�ctor Manuel Garza. Fue tomada el 25 de mayo de 2014.

a�?Yo me encontraba en el circo que estaba instalado en el municipio cuando se me acercA? Edna, quien es madre de una persona que en ese momento me acompaA�aba a la funciA?n, y me dijo que en la casa de mi hermana se estaban escuchando balazos.

a�?SalA� del circo y me estacionA� a aproximadamente dos cuadras de la casa, y vi que en el exterior del domicilio se encontraba una pick up roja y en el exterior se encontraban cuatro personas con armas de fuego largas, las cuales vestA�an de negro y traA�an chalecos antibalas puestos, a la mayorA�a no se les veA�a el rostro porque traA�an puestas unas capuchas.

a�?Veo que sacan del domicilio a dos personas, pero no distinguA� quiA�nes eran, sA?lo vi que las traA�an agachadas con las manos en la espalda y las avientan en la parte trasera de la caja de la camioneta, y en eso yo me fui de ahA�, ya que traA�a una camioneta que todo el pueblo conocA�a, y me dirigA� a casa de Edna y regresA� con un vehA�culo prestado, pero al llegar ya no estaban estas personas.

a�?SeguA� dando vueltas, cuando al pasar aproximadamente una hora, vi que regresA? otra vez la camioneta roja. Vi que se parA? en el exterior del domicilio de mi hermana y se metieron unas personas, de ahA� sacaron algunas cosas de valor, y esta camioneta se fue, despuA�s de esto llegaron varios vehA�culos entre los que se veA�an a varios a�?focasa�� o a�?halconesa��a�?.

Asustado, Reynaldo PA�rez Iruegas no regresA? a la casa de su hermana y su cuA�ado hasta dos dA�as despuA�s, el martes 22 de marzo.

a�?PreguntA� con las vecinas si alguien se dio cuenta de lo que habA�a pasado y estos me dijeron que habA�an llegado en la camioneta y con el frente derribaron el portA?n elA�ctrico del garaje. DespuA�s estas personas se metieron a la casa y de ahA� se habA�an llevado a mis familiares, escucharon a mi hermana que gritaba, pero no se asomaron, y tambiA�n escucharon balazosa�?.

En su declaraciA?n, PA�rez Iruegas dice que despuA�s de esto, saliA? de Allende en su camioneta junto con su hermano Javier y la familia de A�ste. Dejaron la camioneta en Nava, y de ahA� se fueron en otro vehA�culo hasta Piedras Negras.

Reynaldo se trasladA? a la Central de Autobuses de Piedras Negras para tomar un camiA?n a Monterrey, aunque en el trayecto decidiA? bajar en Sabinas, donde una persona lo llevA? a San Pedro Garza GarcA�a, Nuevo LeA?n.

Dice que su hermano Javier se fue a Estados Unidos, donde pidiA? asilo polA�tico. En su declaraciA?n seA�ala que uno de los encargados de ejecutar la orden de ir por su familia fue de un comandante de los Zetas apodado a�?Comandante 7a�?, identificado por las autoridades como JosA� Manuel DA�az Guajardo, quien posteriormente habrA�a sido detenido por la Marina.

DeclaraciA?n de Yuliana LA?pez Ibarra, tomada el 14 de octubre de 2014.

Yuliana LA?pez declarA? en torno a la desapariciA?n de su esposo VA�ctor Manuel Garza PA�rez, otro de los hijos de VA�ctor Manuel y Alma Patricia.

a�?Soy esposa de VA�ctor Manuel Garza PA�rez, de 25 aA�os, administrador del negocio Movimientos de Tierra. El domingo 20 de marzo de 2011 estA?bamos en la casa mi esposo VA�ctor y yo, la cual se ubica en la calle 5 de Mayo 107 Sur, de Allende.

a�?Aproximadamente a las 21:00 horas, VA�ctor recibiA? una llamada a su celular proveniente de su madre, Alma Patricia PA�rez Iruegas, en la cual decA�an que estaban balaceando su casa. Como yo estaba a un costado de VA�ctor, pude escuchar que ella gritaba muy desesperada… y los disparos.

a�?DespuA�s de esto agarramos la llave de una de las camionetas, y nos fuimos a Sabinas, a casa de unos conocidos de A�l a quienes yo desconozco totalmente. Cuando llegamos comenta que va a regresar por sus papA?s, y VA�ctor le llamA? por telA�fono a su hermana Patricia Alejandra Garza PA�rez, quien le comentA? que se encontraba en una fiesta en Allende, y A�l le dijo que se saliera de Allende, y se fuera para Sabinas.

a�?No sA� si Aly (Patricia Alejandra) ya sabA�a cA?mo llegar a donde estA?bamos, o VA�ctor le explicA?, pero llegA? a dicho domicilio una hora despuA�s de que VA�ctor hablara con ella. VA�ctor insistiA? en que irA�a por sus papA?s, y se subiA? a la camioneta y regresA? a Allende, o bueno, al menos eso es lo que creoa�?.

DespuA�s de esto, Yuliana ya no supo nada de su marido.

Patricia Alejandra, Aly, entonces con apenas 19 aA�os, parece haber corrido la misma suerte de sus padres y hermanos. La declaraciA?n de un testigo, tomada el 28 de enero de 2014 por parte de la SubprocuradurA�a para la InvestigaciA?n y BA?squeda de Personas No Localizadas, seA�ala que su amiga Patricia Alejandra habrA�a sido a�?levantadaa�? y posteriormente ejecutada por los Zetas, luego de ser alertada por su hermano VA�ctor Manuel.

El destino del matrimonio Garza PA�rez y su hijo Julio CA�sar estA? relatado tambiA�n en las declaraciones de dos testigos, uno de ellos en aquel entonces voluntario del Cuerpo de Bomberos de Allende, y otro de uno de los ejecutores de la familia.

DeclaraciA?n de Luis Gerardo Herrera Estrada, voluntario de Bomberos, tomada el 23 de noviembre de 2014

De acuerdo con el estudio En el De-samparo, realizado por el Colegio de MA�xico, coordinado por el investigador Sergio Aguayo y en el que se abordan las matanzas de Allende, Coahuila, y San Fernando, Tamaulipas, la PolicA�a de Allende, conformada entonces por una veintena de elementos, estaba totalmente sometida a las A?rdenes de los Zetas y participaba activamente en los a�?levantonesa�? y traslado de vA�ctimas a los lugares donde eran ejecutadas.

Otros cuerpos como ProtecciA?n Civil y Bomberos obedecA�an por las amenazas vertidas en contra de ellos y sus familias, y solamente ignoraban los llamados desesperados de la poblaciA?n. Lo anterior queda consignado en otra de las declaraciones, la de un voluntario del Cuerpo de Bomberos de Allende.

a�?Para el aA�o 2011 yo cubrA�a los descansos de mis compaA�eros y estos me los pagaban. Es decir, yo era el apoyo de los compaA�eros cuando descansabana�� En relaciA?n con los hechos ocurridos en el mes de marzo de 2011, especA�ficamente el 20 de marzo de ese aA�o, aproximadamente a las 19:30 horas, cuando me encontraba en el cuerpo de Bomberos de aquA�, de Allende, se recibiA? el reporte de un incendio, ocurrido cerca de una casa ubicada por el rancho de la familia conocida en Allende como Los Garza.

a�?Nos dirigimos de inmediato al lugar para atender el reporte de incendio. Recuerdo que los que fuimos A�ramos el comandante Christian Gilberto y dos voluntarios, de los cuales no recuerdo sus nombres. Al ir llegando al rancho de Los Garza (vimos que) habA�a unidades de la PolicA�a Municipal, que en aquel tiempo andaban pintadas de blanco con una franja azul, asA� como elementos de dicha corporaciA?n.

a�?AhA�, en el rancho de Los Garza estaban a�?El Palaa��, de nombre Fernando RA�os Bustos; a�?El Caneloa��, de nombre GermA?n Zaragoza SA?nchez; a�?El Cubanoa��, de nombre Juan Rafael Arredondo Oviedo; a�?El PA?jaroa��, de nombre JosA� Alfredo JimA�nez Aguilar; a�?El Flacamana��, de nombre Gabriel Zaragoza SA?nchez, entre otras gentes, las cuales no conocA�a, pero eran gente del sur, porque andaban hasta en huaraches y machetes (sic).

a�?Me pude dar cuenta de que allA� en el rancho se encontraban los dueA�os del mismo, ya que pude identificar a JosA� Luis Garza, VA�ctor Garza, a la seA�ora Alma Patricia, su hijo Julio CA�sar Garza, Rodolfo Garza, a la hija de este, de nombre Nora Liliana Garza de la Torre. TambiA�n estaba un seA�or de nombre Everardo Elizondo, quien se dedicaba a la crianza de gallos de pelea, y CA�sar Alfonso GarcA�a RamA�rez… y a estas personas la gente de los Zetas, como que les gritaba y los estaban golpeando y maltratando.

a�?Adentro del rancho estaba un camiA?n de redilas de madera, el cual estaba estacionado cerca de una bodega grande que estaba en el interior y se veA�a que estaban bajando tambos grandes y se percibA�a el olor a diesel o gasolina. Cuando la gente de los Zetas se dan cuenta de nuestra presencia, nos dicen a�?ustedes rA?mbenle a la verga, a chingar a su madre, o A?quieren que les pase a ustedes o a sus familias lo mismo?a��a�?.

AdemA?s de correrlos del rancho, los Zetas advirtieron a los bomberos que no debA�an atender ningA?n llamado de auxilio de parte de la poblaciA?n.

a�?Nos dijeron que tenA�amos prohibido salir a cualquier reporte, que no querA�an ver que anduviA�ramos apagando las casas. Entonces, al momento de retirarnos del lugar, la gente de los Zetas metiA? a la bodega grande a toda la familia Garza que seA�alA�, pero como en eso nos retiramos del lugar, ya no supe quA� fue exactamente lo que pasA? con ellos, por lo que tomamos la decisiA?n de regresarnos a la base y ahA� nos estuvimos.

a�?SA� recibimos reportes de incendios, pero no atendimos los llamados porque estA?bamos amenazados por los Zetas, y permanecimos acuartelados alrededor de una semana, ya que sA?lo salA�amos para lo indispensable. Ya despuA�s nos dimos cuenta que los Zetas habA�an destruido e incendiado varias casas, asA� como a varia gente que se encontraba de-saparecida. Eso fue lo que pasA?a�?.

Lo que sucediA? con la familia Garza PA�rez ese dA�a estA? consignado en otra declaraciA?n, correspondiente a uno de los sujetos que habrA�a participado en esta venganza de los Zetas.

El rancho Los Garza estA? ubicado en la salida a Villa UniA?n, al sureste de la ciudad. Durante la elaboraciA?n de este reportaje tratamos de visitar la propiedad por cuenta propia, pero hablando con algunos habitantes de Allende, se nos advirtiA? que era peligroso, pues algunas de estas propiedades son todavA�a utilizadas por a�?gente extraA�aa�?, por lo que nos sugirieron no ir solos.

Por ello se recurriA? a las autoridades locales, que asignaron a dos oficiales de la PolicA�a Municipal para que nos escoltaran al rancho. Los dos elementos guiaron al equipo de Ruta Libre a la entrada de la propiedad, pero se negaron a acompaA�arnos hasta el interior del rancho, argumentando que se trata de propiedad privada.

El ingreso por terracerA�a es de unos 2 kilA?metros, y desde la carretera es imposible ver al interior de la propiedad, pues sA?lo se advierten las paredes blancas y grises de las construcciones. AtrA?s del rancho hay una acequia, que segA?n declaraciones de los implicados, fue utilizada para vaciar los cuerpos a�?cocinadosa�? (quemados con combustible en tambos durante horas) y deshacerse de ellos.

DeclaraciA?n de JosA� Alfredo JimA�nez Aguilar, a�?El PA?jaroa�?, obtenida el 13 de junio de 2014.

Las construcciones siguen derruidas, abandonadas. La bodega donde habrA�an sido ejecutadas estas personas no tiene techo y se ven en el interior los restos de humo y hollA�n en las paredes. Lo que sucediA? ahA� estA? en la declaraciA?n de uno de los sicarios de los Zetas que participA? en la ejecuciA?n de los Garza PA�rez y otras personas en ese rancho.

a�?En relaciA?n con la desapariciA?n de la familia Garza, sin recordar la fecha exacta, pero fue en el mes de marzo del aA�o 2011, que yo recibA� A?rdenes por parte del comandante a�?TintA�na��, y A�ste a su vez me dijo que la orden se la habA�a dado a�?El Palaa��, de que fuA�ramos a checar todos los domicilios de la familia Garza.

a�?El domingo siguiente, teniendo aA?n encerrados en el rancho a esas personas, como a las 8:30 o 9 de la noche, acompaA�A� al a�?Comandante 7a�� y al a�?Comandante Palaa��, junto con varias estacas, entre los que recuerdo eran a�?El Caneloa��, a�?El Cubanoa��, a�?El Chileroa��, a�?El Pandaa��, a�?El Rusoa��, a�?El Flacamana��, a�?El Cabea�� y a�?El MeA�oa��, ademA?s de una patrulla de la PolicA�a Municipal en la que iban los policA�as Guadalupe A?valos Orozco, a�?La Lupea��, y JesA?s Alejandro Bernal Guerrero, a una casa de la calle CuauhtA�moc del Centro de Allende, que es donde vivA�a VA�ctor Garza.

a�?Llegamos y nos metimos a la fuerza tirando balazos, de ahA� sacamos a VA�ctor Garza, a su esposa Alma Patricia PA�rez y al hijo mA?s chico de estos, creo que se llamaba Julio Garza, siendo ayudados por los mismos policA�as, subiA�ndolos a la misma patrulla, luego nos llevamos a esas personas al rancho de Los Garza que ya mencionA�. Los metimos a la misma casa donde ya tenA�amos a los otros.

a�?Luego, a�?El Comandante Palaa�� (ordenA?) a a�?El Rusoa��, a�?El Bluea��, a�?ChalA?na��, a�?Cabea��, a�?MeA�oa��, a�?Flacamana��, a�?Cubanoa�� y a�?Caneloa�� sacarlos de la casa y llevarlos caminando a una bodega cercana a la casa, para luego matarlos a todos disparA?ndoles en la cabeza.

a�?Lo que yo hice en ese lugar junto con Chucho fue llevar los botes llenos de gasolina y diA�sel a la bodega que tenA�a mucha pastura, y una vez que mataron a las gentes, entre Chucho y yo empezamos a rociar el diA�sel y la gasolina por toda la casa y la bodega con los cuerpos adentro.

SegA?n JimA�nez Aguilar, fue obligado a matar a Everardo Elizondo, amigo de la familia Garza.

a�?Uno de los batos que andaba con a�?Palaa��, al que le apodaban a�?El CabezA?na��, me obligA? a matar a uno de los hombres y tambiA�n a Chucho, y por temor de que me fueran a hacer algo a mA�, por desobedecer las A?rdenes, tuve que matar a una persona, siendo este Everardo Elizondo, quien era como de 30 o 35 aA�os, al cual le di un balazo en la cabeza y tambiA�n el Chucho matA? a una persona, pero no vi a quiA�n.

a�?DespuA�s de esto le prendimos fuego con la ayuda del diA�sel y la gasolina a la bodega con toda esa gente ya muerta en el interior, y ahA� estuvimos muchas horas hasta que cocinamos a todas las personas, y por tanta lumbre que habA�a hasta se derritiA? el techo de la bodegaa�?.

SegA?n las declaraciones vertidas por los testigos del caso, y contenidas en la misma averiguaciA?n previa, lo cual ha sido documentado ampliamente por investigaciones periodA�sticas previas, las personas fueron ejecutadas y desaparecidas como represalia por el robo de dinero de antiguos colaboradores de los Zetas, que pertenecA�an a esas familias y se dedicaban a lavar dinero.

Recientemente una investigaciA?n dada a conocer por ProPublica y National Geographic, seA�ala que algunos de estos colaboradores del cA?rtel son ahora testigos protegidos en Estados Unidos, y la informaciA?n que estos dieron a la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, la DEA, hizo enfurecer a los jefes mA?ximos de los Zetas, el Z-40 y su hermano el Z-42, lo cual desatA? la matanza.

A seis aA�os, existen innumerables relatos del horror que vivieron los habitantes de Allende y otros municipios de los Cinco Manantiales, pero pocos se atreven a contarlos.

Es irA?nico que los vecinos de las casas destruidas a plena luz del dA�a con maquinaria pesada digan que no estaban ahA� cuando sucediA? todo, pero al escuchar el dron utilizado para la toma de imA?genes para este reportaje, todos salen con mucha curiosidad a ver volar el aparato.

Las casas recorridas durante la elaboraciA?n de este reportaje tienen un denominador comA?n: son viviendas ubicadas en colonias de clase baja, pero su estructura es ostentosa: pisos cerA?micos, albercas, cocheras y jardines enormes, amplias estancias, y una arquitectura muy similar, con arcos de cantera y enormes ventanales.

Las investigaciones de las autoridades estatales y el estudio hecho por El Colegio de MA�xico seA�alan que algunas de estas familias, de gran arraigo en Allende y la regiA?n, se involucraron en negocios con los Zetas, colaborando no solamente en el trasiego de droga hacia Estados Unidos, principal negocio del cA?rtel, sino en el lavado de dinero a travA�s de sus empresas y negocios.

Se trataba de familias prA?speras, pero que por voluntad propia u obligados por los Zetas se involucraron en los negocios con el cA?rtel mA?s sanguinario y violento en la historia de MA�xico.

La gestaciA?n de la desgracia

La llegada de los Zetas, consigna el estudio En el Desamparo, fue silenciosa. A partir de 2006 llegaron como avanzada para el ingreso del cA?rtel del Golfo, sus antiguos aliados, y conforme creciA? su poder fueron involucrA?ndose como lo hicieron en muchas otras partes, en una sociedad indefensa. Se asociaron con hombres de negocios, se apoderaron de los giros negros y poco a poco fueron construyendo una estructura financiera que alcanzA? altos estratos de esta comunidad.

Las autoridades locales fueron sometidas. La PolicA�a Municipal de Allende estaba en la nA?mina del cA?rtel y totalmente a su servicio. El Alcalde y su Cabildo vivA�an temerosos de hacer enojar a los verdaderos dueA�os del pueblo.

Si bien el caso de mayor impacto mediA?tico es el de Allende, existen historias de desaparecidos que dan cuenta de cA?mo los delincuentes fueron inyectando el miedo y la zozobra en la comunidad de Piedras Negras y todos los municipios cercanos.

Heridas abiertas

Las heridas no acaban de sanar en este pequeA�o pueblo que en otras circunstancias bien podrA�a ser un destino turA�stico dentro de la belleza que enmarca la regiA?n de los Cinco Manantiales.

IrA?nicamente lo que mA?s llama la atenciA?n de los forA?neos son las 32 casas destruidas, que permanecen como testimonio del poder, la violencia y la impunidad con que actuaron los Zetas durante esos aA�os. Nadie ha reclamado la propiedad de las viviendas por temor a ser vA�ctimas de las represalias del cA?rtel, cuyo fantasma aA?n ronda el pueblo.

El saldo es, de acuerdo con la ProcuradurA�a General de Justicia, de 42 personas desaparecidas o asesinadas entre enero de 2011 y agosto de 2012. De ellas, 26 corresponden a ese fatA�dico fin de semana comprendido entre el 18 y el 20 de marzo de 2011.

De las 26 personas que fueron a�?levantadasa�? por los Zetas, 20 eran familiares directos y allegados de los Garza. Los otros seis eran amigos de Poncho CuA�llar (testigo protegido y antiguo colaborador de los Zetas) y trabajadores de HA�ctor Moreno, otro de los excolaboradores que traicionaron al cA?rtel.

A la fecha se ha acreditado la responsabilidad por la participaciA?n directa de 14 personas en estos hechos; siete de miembros de los Zetas y siete policA�as municipales. SA?lo nueve de ellos han sido detenidos. Hasta ahora, y a pesar de la magnitud del caso, ninguna autoridad a��llA?mese funcionarioa�� estatal o federal ha sido requerida sobre estos acontecimientos.

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